Amores de una moteña y un toboseño, 1550

“Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad …”, puso en boca de D. Hilarión, Ricardo de la Vega, puso música Tomás Bretón, en ese sainete tan conocido que es La Verbena de la Paloma, amoríos en el 15 de agosto, día de la Virgen, entre Susana y Julián.
Luego, Sabina, llamó a su canción, “hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad …”, así que confundió a la parroquia.

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Sea como fuere, ciencias o tiempos, Françisco Hernández, hijo de Garçía Hernández, vecino de El Toboso, puso sus ojos en Leonor la Galana, vecina de La Mota, quizás un día 15 de agosto, día de la Virgen, quizás algún día de junio, cuando, ambos, iban a la siega por el camino viejo entre El Toboso y La Mota, quizás algún día por San Miguel de septiembre, cuando venía de vendimiar, sus miradas se cruzaron en el camino y surgió el amor.
Luego, la pasión, domingo a domingo, cuando Francisco llegaba hasta La Mota para visitarla.

Hoy las ciencias y los tiempos adelantan …, nadie imagina problema alguno en que dos personas se enamoren y, si la relación va bien, se casen. En el siglo XVI, año de 1550, los padres tenían preparados ambos casamientos, con personas idóneas y conocidas de sus respectivos pueblos, confabulados con sus futuros consuegros; de ninguna manera podían enamorarse de cualquier allegado, lo contrario se consideraba como un acto criminal, por tanto, punible.

Leonor la Galana y Françisco Hernández, como Calixto y Melibea, como Romeo y Julieta, como tantos otros desde que el mundo es mundo, se casaron en secreto, a escondidas, clandestinamente, contraviniendo los mandatos de sus padres y las leyes vigentes. Buscaron testigos y clérigo para la ceremonia, Luisa Sánchez, vecina de El Toboso, Miguel y su mujer, y Simón Sánchez, vecinos de La Mota. Al contrario de los otros no urdieron ardid alguno y mantuvieron firme su matrimonio, por eso intervino la justicia.

Juan Galán, escribano público de La Mota, informa al señor Prior de Uclés, que los alcaldes ordinarios de La Mota, instruyeron un proceso criminal contra Francisco Hernández, Leonor la Galana y los testigos mencionados, por casarse a escondidas unos y por servir de testigos otros. A los quales sentenciaron y condenaron, en la pena de la ley, a pagar una determinada cantidad de maravedís, que abonaron en ese acto.

Espero y deseo que mantuvieran su cariño durante una larga vida juntos. Espero y deseo que sus familiares de El Toboso y La Mota, finalmente, se encontrasen y perdonasen sus errores.

Transcripción del manuscrito [AHN,OM,leg.6820,nº1], por Enrique Lillo Alarcón

Yo, Juan Galán, escrivano público en la villa de La Mota, que es de la Horden de Señor Santiago, doy e fago fee, y verdadero testimonyo, al muy Magnífico y Reverendo Señor, el Prior e Convento de Uclés, y a todos los demás que la presente vieren e oyeren, en como los señores alcaldes hordinarios que al presente son, en esta dicha villa de La Mota, cabsaron proçeso crimynal contra Françisco Hernández, hijo de Garçía Hernández, vezino de la villa del Tovoso, y Leonor la Galana, vezina de esta dicha villa de La Mota, sobre razón que los susodichos se casaron ascondidas e clandestinamente.

Y a hellos y cada uno de ellos, los sentençiaron e condenaron en la pena de la ley, lo qual de presente pagaron. Y, ansí mysmo, sentençiaron e condenaron en la dicha pena de la ley, a los testigos y personas que avían seydo en he fazer el dicho desposorio y estuvieron a hello presentes, que fueron: Luysa Sánchez, vezina del Tovoso, y Myguel y su muger, y Simón Sánchez, vezinos de esta dicha villa.

Segúnd que todo más cargo, queda de çerrado el proçeso y sentençias que, los dichos alcaldes, contra cada uno dellos susodichos dieron, que quedan en my poder y las daré en primera forma.

Syendo nesçesario y para que conste de la verdad de lo susodicho, doy este presente testimonyo de la manera que dicha es, signado e firmado de my signo, en forma acostunbrado, que aquy será manyfestado.

Fecho en la dicha villa de La Mota, a treze días de presente mes de hebrero de myll e quinyentos e çinquenta e un años.
En testimonyo de verdad, fyse este myo signo

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Juan Galán
escrivano

La Tercia Real de El Toboso, 1525

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La Tercia Real de El Toboso, 1525

Introducción

Se construyó tardíamente, cuando se habían terminado todas las Tercias Reales en el resto de pueblos vecinos, pero finalmente se hizo. Se utilizaron los mismos patrones que en todas ellas, usándose los modelos de Villamayor de Santiago y La Mota que se terminaron en al año 1515, cuyos edificios estaban dando buenos resultados y su capacidad de almacenamiento era idónea.

La fecha de edificación está comprendida entre los dos períodos de visitas, la de 1515 en la que se informa que no se había realizado, y esta de 1525 en que ya se había hecho y estaba operativa. Si aumentamos los 3 años posteriores a la fecha en que no estaba hecha, y restamos los 3 anteriores en la que estaba en pie, nos da un periodo posible de edificación entre los años 1518 y 1522, por tanto, podemos decir que se finalizó hacia el año 1520.

A diferencia de las demás Tercias, la de El Toboso, se construyó siendo Administrador Perpetuo de la Orden de Santiago el rey Carlos I, este título lo llevaron los reyes desde el último Maestre don Alonso de Cárdenas, cuando, por concesión del Papa Alejandro VI (el Papa Borgia) nombró a los Reyes Católicos Administradores Perpetuos de la Orden, eliminándose el título de Maestre. Cuando Isabel fallece el 26 de noviembre de 1504 en Medina del Campo, queda Fernando ostentando el título como único Administrador, cargo que ya no abandonaría hasta su muerte, a pesar que Juana y Felipe I el Hermoso, reinaron en Castilla; a la muerte de Fernando el 23 de enero de 1516 en Madrigalejo, pasa el título de Administrador Perpetuo a su nieto, el rey Carlos I.

Basándonos en descripciones y estudios de otras Tercias, definiremos como era esta de El Toboso, ya que la forma de construir no difería mucho de una a otra villa en la misma zona que nos ocupa, la Mancha santiaguista (1). A través de los libros de visita de la Orden de Santiago, que se conservan en el AHN, intentaremos definir como era el edificio y su funcionalidad, porqué se construyó, cómo se hizo, etc. Hoy día, por desgracia, este edificio ha desaparecido, pero indicaremos su situación.

(1) La Mancha, defino aquí este territorio histórico, conforme al concepto introducido por el catedrático Porras Arboledas, como aquel que ocupó la Mancha santiaguista, que vino acotado a través de la concesión del privilegio del Común de la Mancha, por el maestre don Fadrique, el 4 de marzo de 1353, en Fuente de Cantos, Badajoz, que formó un territorio de 8 villas adscritas al Campo de Montiel, como división con el Partido de Ocaña, en el privilegio de partición de términos, que concedió el rey Fernando III el Santo, a los freyles de la Orden de Santiago contra el Concejo de Alcaraz, el 18 de febrero de 1243 en Valladolid. Esta Mancha es muy distinta, más pequeña y cerrada que el amplio territorio con el que se conoce hoy en día, donde se integran ciudades y territorios que nunca pertenecieron a la Mancha histórica.

¿Casa de Bastimento o Tercia Real?

En realidad las dos cosas, por ello es importante definir aquí ambos conceptos.
La Casa de Bastimento, era el lugar donde se guardaban los diezmos (2) correspondientes a la Mesa Maestral, es decir los que iban directamente al Maestre de la Orden de Santiago. No hay que confundirlos con los que recibía el comendador, al mando de una encomienda, éstos iban directamente a su persona, de ellos pagaba la décima parte al Prior de Uclés.
La tercia real fue un impuesto que los Papas concedieron a los reyes cristianos de España, consistente en las dos novenas partes de los diezmos que recogían las iglesias. Con los diezmos, la Iglesia se fue enriqueciendo, sin embargo las Haciendas Reales no disponían de un ingreso similar, para paliar esa situación y con la excusa de cruzada en las luchas contra los musulmanes, los reyes solicitaron al Papa la concesión de una parte de los diezmos eclesiásticos. La primera vez que se concedió fue al rey Fernando III el Santo, por bula del Papa Honorio III, hacia el año 1219, como algo extraordinario y temporal. Se convirtió en perpetuo y con el valor referido anteriormente, durante la conquista de Granada, por concesión del Papa Alejandro VI Borgia, a los Reyes Católicos.

El último Maestre de la Orden de Santiago fue Alonso de Cárdenas, a su muerte, en el año 1493, ya no se eligió un nuevo Maestre, sino que, por concesión papal también de Alejandro VI, Isabel y Fernando consiguieron ser nombrados Administradores Perpetuos y únicos de la Orden, y a su muerte lo serían sus descendientes. De este modo se juntaron en los Reyes Católicos, los diezmos de la Mesa Maestral y los correspondientes a la tercia real, por consiguiente daba igual decir Casa de Bastimento o Tercia Real ya que los impuestos iban al mismo sitio, y aunque durante su existencia estos edificios se siguieron llamando Casa de Bastimento, con el devenir de los años y los reyes sucesivos, se pasaron a llamar Tercia Real.

(2) Diezmo, décima parte de los productos, cereales, ganados, etc, que los agricultores y ganaderos recogían en el año, que entregaban a las iglesias de los lugares que se estaban repoblando, para dar gracias a Dios, ayudar a su conservación y culto, y como pago por la administración de los sacramentos. En los inicios, el diezmo fue una costumbre, pero pronto se convirtió en una obligación, estando regulado como impuesto. Fue instaurado después del IV Concilio de Letrán, por el Papa Inocencio III, siendo convertido en ley, en los reinos cristianos de España, en el año 1213.

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Tercia de La Mota

Aparecen las Tercias en la Mancha

La población de El Toboso, al igual que sus vecinas de la Mancha santiaguista, ha experimentado un crecimiento durante los años que median entre 1468 y 1498, estos 30 años suponen un aumento del 50% en el número de sus habitantes. Pero en el primer cuarto del siglo XVI se produce un descenso demográfico en el Campo de Montiel y villas de la Mancha santiaguista, debido a la mala situación general de Castilla, ocasionada por el fallecimiento de Isabel y los cambios en el gobierno, malas cosechas recogidas desde el año 1502 en adelante, y sobre todo una grave epidemia de peste sufrida entre los años 1506 y 1507, que casi se une con otra mala situación agraria en el año 1510. Toda esta sucesión de problemas cambió su signo a partir de 1515, con la mejora en el campo, llegada de inmigrantes, el oro y bienes que arriba a raudales desde América. En El Toboso se pasa de 200 vecinos en 1508 a 300 en el año 1526, es decir, la población vuelve a crecer al ritmo que existía antes de los problemas acaecidos en el principio del siglo. (3)

(3) Datos tomados de Cuadernos de Estudios Manchegos 32, “Construcción y funcionamiento del Ayuntamiento de una localidad santiaguista, a comienzos del siglo XVI”, Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García. Año 2008.

Evolución de la población de El Toboso, datos tomados de los libros de visitas AHN.

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El aumento de la cantidad de diezmos, la oposición que muestran los habitantes en guardarlos en sus casas, las pérdidas materiales y en dinero que se producen por esta causa, provoca que, los terceros y alcaldes de las distintas villas, reclamen que se construyan Casas de Bastimento, que por otro lado es una promesa que la Orden venía haciendo y no acababa de cumplir.

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Tercia de Villanueva de Alcardete
Fotografía publicada por D. Francisco A. Mazuecos

Así, el 30 de mayo del año 1500, durante la visita que realiza la Orden a Villanueva de los Infantes, los alcaldes y regidores de la villa, reclaman al juez visitador y reformador Diego de Vera, comendador de Calzadilla, (Francisco Martínez de Almaguer, vicario de Yeste, que le acompañaba en la visita, la tuvo que dejar por orden de los Reyes Católicos para acudir a la Corte), que les procuren una Casa de Bastimento para guardar todo el producto recogido de los diezmos:

“Este dicho día, los alcaldes e regidores e conçejo de la dicha villa, paresçieron ante el dicho vesytador. E dixeron que por quanto, en la dicha villa, se coje mucho pan e vino pertenesçiente a la mesa maestral, e a cabsa e de no aver bastimento, pyerde mucho de ello, e, así mismo, muchos vesynos a quien se da en cargo de lo coger e guardar, pierden mucho de sus hasyendas, e muchos vesynos con ese temor se an ydo a bevir a otras partes, e que Sus Altezas no son servidos. Por ende, que pedían e requerían, al dicho vesytador, que sobre ello aya ynformaçión de testigo, de como por ser mucha la cantidad del dicho pan, se an perdido e pierden muchos vesynos de la dicha villa, a quien se les da el dicho cargo. E an de haser, en la dicha villa, un bastimento para el dicho pan e vino donde ello estará guardado, e Sus Altezas serán servidos, e los vesynos de la dicha villa non perdidos e fatygados, e pidiéronlo por escrito.”
[AHN,OM,UCLÉS,L.1070], visita del año 1500

Después de escuchar a los alcaldes y regidores y recabar información de los vecinos, los visitadores acuden con el concejo a visitar un solar que podía servir para Bastimento.

“E luego, el dicho vesytador, ovo ynformaçión de lo susodicho, e juntamente con los dichos alcaldes e regidores e otros buenos onbres del pueblo, fueron a ver e exsaminar un solar don dixeron que estaría bien el dicho bastimento.”

Para más tarde informarles que, durante la visita, ya realizada, a distintas villas, se ha visto la necesidad que se construyan Casas de Bastimento en algunos lugares de la Orden, éstos fueron: Villanueva de Alcardete, La Puebla de don Fadrique, ambos pertenecientes a la Alcaidía donde también está La Mota, Santa Cruz de Montiel, La Fuenllana, La Membrilla, Villanueva de los Infantes y Torre de Juan Abad. Esto demuestra, que la necesidad de hacer Casas de Bastimento es grande en muchas villas, por lo que el visitador escribe una capitulación dirigida al Contador Mayor del Consejo de los Reyes Católicos, don Hernando Álvarez de Toledo, explicando la situación, a la vez que promete a los alcaldes y regidores de Villanueva de los Infantes, que una vez que acabe su visita, él, personalmente, enviará una relación a Sus Altezas para que decidan lo que se debe hacer.

“E, el dicho vesytador, dixo que él a mandado haser otros bastimentos, en los lugares e villas de su vesytaçión, e de ello a escrito a Hernand de Álvares, contador de la Horden. E acabada la dicha vesytaçión, él hará relaçión de ello a Sus Altezas, para que en ello manden proveer lo que más fuere su serviçio.”

Esta visita, estas capitulaciones y relaciones, serán los desencadenantes del inicio de construcciones de edificios de Casas de Bastimento por toda la Mancha y Campo de Montiel. Ya no se construirán con el antiguo método de tapias de tierra, sino que se harán a cal y canto, coincidiendo con la nueva modernidad que había introducido el gobierno de los Reyes Católicos, hay un furor por construir en piedra iglesias, edificios públicos y privados.

Estas capitulaciones se entregan al criado y escudero de Hernando Álvarez, Juan de Herrera, para que se las lleve en persona al dicho Contador, añadiendo en ellas que los Reyes Católicos le han dado autorización, en el Capítulo General, para que todas las obras que se deban hacer y que sean con cargo a los Reyes, dé informe al Contador Hernando Álvarez, de modo que éste envíe una persona de su confianza para hacerlas tasar, para después librar los maravedís que sean necesarios para las dichas obras.
Son por tanto los Reyes Católicos los que, primero, autorizan estas edificaciones, quizás por eso exista la confusión, muy generalizada, en todos los pueblos de la Mancha, que estas construcciones se realizaron al final del s. XV, en tiempo de dichos Reyes, siendo la realidad que fueron más tardías.

Antecedentes e historia de La Tercia de El Toboso

No existió un edificio de Casa de Bastimento o Tercia en El Toboso, hasta los primeros años del s. XVI, ni en las villas cercanas, salvo casos excepcionales como Villanueva de Alcardete o El Quintanar, aunque éstas no estaban bien conservadas, porque al estar construidas de tapias de tierra, necesitaban muchas reparaciones, teniendo siempre parte de las paredes o del tejado caídos. Los diezmos se guardaban en casas del concejo o particulares, por lo que había mucha pérdida de los mismos, así como denuncias de los terceros, a veces con razón y otras sin ella, que dieron lugar a pleitos que provocaban el despoblamiento de las villas, ya que los particulares abandonaban sus viviendas ante las dificultades que les generaba la guarda de los diezmos y los embargos de sus bienes, provocados por la desaparición o daño de los cereales y vino.

En El Toboso, desde mucho tiempo antes del año 1495, era el concejo el que estaba obligado a ceder, a la Mesa Maestral, treinta tinajas para almacenar el diezmo del vino, también le alquilaba cámaras donde guardar el pan (4) y un lagar para pisar la uva. Así estuvieron funcionando hasta el año 1500.

“El conçejo de la dicha villa, es obligado por costunbre antygua, de dar para el vino de la mesa maestral, treynta tynajas. Y por alquileres, obligado a dar casa y lagar para el diesmo.”
[AHN,OM,UCLÉS,L.1067], visita año 1495

(4) Pan, se denomina pan, en castellano antiguo, al cereal trigo, cebada o avena.

Cuando ya se habían comenzado a construir las Tercias en Villanueva de Alcardete y La Puebla de don Fadrique, el sábado 11 de marzo del año 1508, los oficiales del concejo de El Toboso, comentan y solicitan a los visitadores de la Orden, Diego Hernández de Córdoba, comendador de Alcuesca y Alonso Martínez Salido, cura de Almedina, que estaban visitando la villa, que se sentían agraviados porque no tenían Casa de Bastimento, donde almacenar el pan y el vino de los diezmos de la Mesa Maestral, así han estado muchos años, por ello se pierde mucha cantidad. Los visitadores después de oírlo, dijeron que enviarían una relación a Su Alteza (el rey Fernando, Isabel ya había fallecido) para que provea lo que crea conveniente y más favorezca a su servicio.

“Paresçieron los ofiçiales del dicho conçejo, ante los dichos visitadores, e dixeron que ellos, en nonbre de la dicha villa, son agraviados a cabsa de en ella no aver bastimento e casa de él, en que se ponga el pan e vino, e que muchos años han estado que no hallan donde poner el dicho pan e vino, de que se pierde mucha cantidad, que despedían mandasen probeer sobre ello con remisión de justiçia. Luego, los dichos visytadores, dixeron que lo oían e que lo mandavan poner en relaçión para que Vuestra Altesa lo vea e probea lo que sea su serviçio.”
[AHN,OM,UCLÉS,L.1071], visita año 1508

Como consecuencia de la relación que enviaron los visitadores al rey Fernando, en el año 1508, envió a El Toboso a su Obrero Mayor Hernando Ruiz de Alarcón, podemos calificarlo como el arquitecto real que actúa en nombre del rey, que inspecciona y tasa las obras que manda hacer en el reino; así que, Ruiz de Alarcón, aconsejó hacer una Casa de Bastimento y la tasó, seguramente con ayuda de maestros especializados como sucedió en las otras Tercias, en ciento y veinte mil maravedís. Después de la recomendación no se ha hecho el Bastimento, por ello los vecinos que guardan el grano sufren pleitos de los renteros, al considerar estos que hay merma en lo que guardan, por consiguiente hay pérdida de las rentas que pertenecen a la Mesa Maestral. El concejo sigue aportando las treinta tinajas para el diezmo del vino.

“Paresçe que, a petición del conçejo, Vuestra Altesa mandó a Fernand Ruys de Alarcón, que hiziese una casa de bastimento en la dicha villa, la qual diz que está, por él, tasada en çiento e tantas mill maravedís. E no se a fecho nada en ella, e ay de ella nesçesydad porque resçibe fatyga el pueblo, e dapño, e pérdida los frutos e rentas de la mesa. E ay, en la dicha villa, treynta tynajas que son de la mesa maestral.”
[AHN,OM,UCLÉS,L.1076], visita año 1511

Han transcurrido 7 años desde la visita del 1508, cuando el concejo solicita al rey Fernando, a través de los visitadores, que se construya una Casa de Bastimento en El Toboso. Los visitadores, en el año 1515, confirman que aún no se ha construido la Tercia Real, por ello, hacen relación informando al rey, que desde que mandó a Hernán Ruiz de Alarcón que se hiciera dicha casa, todavía no se ha comenzado, por eso el rey recibe mucha pérdida y daño en el pan de la Mesa Maestral. El concejo sigue con la aportación de las 30 tinajas para guardar el vino del diezmo.

“En la dicha villa no ay casa de bastimento para donde se ponga el pan de la mesa maestral. Pareçe que a petición del conçejo, Vuestra Alteza mandó a Hernán Ruys de Alarcón, que hiziese una casa de bastimento en la dicha villa, la qual dize que por él fue tasada con maestros, en çiento e veynte mill maravedís, la qual hasta oy no se ha començado, de la qual ay mucha neçesydad, porque de ello Vuestra Alteza reçibe daño en el pan de las rentas de la dicha mesa maestral. Ay, en la dicha villa, treynta tenajas que son de la dicha mesa maestral.”
[AHN,OM,UCLÉS,L.1079], visita año 1515

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La Tercia de Campo de Criptana
Fotografía publicada por D. Tomás E. Albacete Leal

Por fin, en la visita del año 1525, el 28 de junio, los visitadores Lope Zapata, comendador de Hinojosa y Pedro González, cura de Azuaga, encuentran edificada La Tercia Real.
Haciendo una analogía en base a los salarios que se cobraban en esa época, la Tercia Real de El Toboso, hubiese costado edificarla, en la actualidad, la cantidad de 1.200.000 euros.

¿Cómo era La Tercia?

Como se ha comentado, esta Tercia siguió el mismo patrón que se había fijado en todas las que se habían construido anteriormente, muy similar a la de La Mota y a la de Villamayor de Santiago, que, a su vez, habían seguido el canon de la de Campo de Criptana.
Era un edificio de planta rectangular, de medidas de lados un poco menores que los de La Mota. La Tercia de Campo de Criptana media 100 pies de larga por 45 pies de ancha, esa misma proporción se guardó en La de La Mota, 83 pies de larga por 37 de ancha.

Las paredes estaban hechas a cal y canto. Hasta la fecha, los edificios se realizaban con tapias de tierra, cuya forma de construir ya he explicado en otros estudios. Básicamente se apisonaba tierra humedecida entre dos tablas, de medidas bastante estándar, 2 codos de alto por 4 de ancho (0,84 mx 1,68 m), esta unidad de tapia se repetía y se colocaba como en una construcción de ladrillos actual, así se formaban las paredes, sobre éstas se instalaba un enmaderamiento, de pino cepillado si era un edificio importante o de madera tosca en caso contrario, con vigas, pares y tirantes, sobre éste la ripia, (5) y después la teja. El inconveniente de estos edificios, era que necesitaban muchos reparos, debido a que las lluvias e inclemencias del tiempo los deterioraban en extremo.
A principios del s. XVI la tendencia cambia, se derriban los edificios importantes hechos con tapial y se comienzan a hacer con piedra, a cal y canto, y sillería (6), así como iglesias, ermitas, palacios y casas particulares de personas influyentes. La mayoría de los nuevos edificios públicos que se realizan, se hacen con piedra.

(5) Pares, son las vigas paralelas que apoyan en la cumbrera y en el muro, que forman la techumbre de un edificio. Ripia, tabla tosca de madera que se coloca en los pares, donde apoyarán las tejas.
(6) Cal y canto, mezcla de argamasa y piedras utilizada para construcción. Sillar, bloque de piedra labrada por varias caras, usado en las obras de fábrica para hacer paredes y muros; el conjunto de sillares se denomina sillería.

Para la construcción de los muros se siguió la misma técnica que para el tapial, ya que era la que conocían, se instalaban los dos paños de tabla de madera, en el hueco que formaban se echaba piedras y la argamasa, cal y arena, se apisonaba formando un conjunto compacto. Las esquinas del edificio de piedra de cantería bien labrada.

La Tercia constaba de dos pisos, el piso a pie de calle, se utilizaba como bodega, el piso superior para guardar el grano, éste siempre se ponía en alto para mantenerlo seco y evitar que se estropease por efecto de la humedad.

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Puerta de la Tercia de La Mota

Para entrar al piso inferior se construyó una puerta amplia, de 1,2 m de ancha, formando un arco de medio punto hecho con piedra labrada de sillería, se cerraba con puerta de madera de pino de doble hoja, adornada y protegida con su clavazón, normalmente clavo bellote, un clavo de 20 cm de largo y 1 cm de ancho, con la cabeza parecida a la de la bellota, y su buena cerradura; justo encima de la clave del arco se instaló un escudo real, poniendo el sello que definía la pertenencia del edificio, pudo ser un escudo con las armas de Castilla, o de la Orden, o del rey Carlos.

Esta planta era la bodega, donde se instalaban las tinajas para almacenar los diezmos del vino. Sabemos que en El Toboso se guardaron las 30 tinajas que cedía el concejo a la Mesa Maestral; suponiendo que cada tinaja era de 30 o 40 arrobas, medidas que eran las más utilizadas en El Toboso para las tinajas grandes, nos da una capacidad de almacenamiento de, aproximadamente, 1.000 arrobas, cuya equivalencia es de 16.000 litros de vino; las tinajas están fabricadas en la villa, lo dice, expresamente, el manuscrito, por otro lado como debía ser, ya que El Toboso era muy famoso, conocido y de gran tradición en la fabricación del barro, especialmente sus tinajas, que llevaban su firma. Esta bodega estaba dotada de dos jaraices o lagares y dos pilas, para pisar y recoger la uva; siguiendo la pauta de las otras Tercias, una sería para la uva tinta y la otra para uva airén o blanca tan común en la Mancha. El suelo estaría hecho de yeso.

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Tinajas en bodega antigua
Fotografía propiedad de spainCenter.org

Para acceder a la planta superior, se construyó una escalera de piedra labrada, por la fachada principal, hasta una portezuela con arco de medio punto de sillería, similar al principal, pero considerablemente más pequeño, también dotado de puerta de doble hoja, madera de pino, su clavazón y su cerradura.
Esta planta superior servía de almacén de pan, trigo, cebada y centeno; para no mezclar los granos de distintas especies, se construían trojes, especie de muretes separadores. Para soportar el peso se realizaba un suelo con gruesas vigas de madera, traídas de la Serranía de Cuenca o de Villaescusa de Haro, entre las vigas gruesas se clavaban travesaños de menor sección, encima de esto se colocaba la ripia, tablas de madera tosca que conformaban el suelo, encima de la ripia se echaba el yeso para solar.

Los muros tendrían unas ventanas abocinadas muy pequeñas, para que pudiera circular el aire en su interior, de este modo secar el grano y evitar la humedad. Para tener idea de la importancia de almacenamiento de la Tercia, este año de 1525, se entregó, de diezmo, 4.000 fanegas de todo pan, es decir de trigo y cebada, teniendo en cuenta los pesos de las fanegas de cada uno de ellos, nos da un total de 162.000 kg. Si 4.000 fanegas significaban el diezmo, equivale a decir que se recogieron 40.000 fanegas de pan en el término de El Toboso.

Las dos plantas, superior e inferior, estaban recorridas todo lo largo del edificio por una hilera de arcos con sus pilares. En las Tercias de La Mota, Villamayor y en esta de El Toboso, utilizan los visitadores, en épocas distintas, la misma frase, “una dança de arcos, por medio, en lo alto y baxo…”

El techado era todo de madera, construido a par e hilera, se colocaba una viga maestra, todo lo largo del edificio, llamada hilera o jácena, sobre esta viga se clavaban los pares, vigas de madera de menor sección que llegaban hasta el extremo del muro y paralelas entre sí, encima de la piedra del muro se instalaba un marco de madera, cubriendo todo el perímetro, protegido en las esquinas, para contrarrestar la tendencia a abrirse, por dos viguetas, cuadral y aguilón; cada cierta distancia se instalaban otras vigas, tirantes, situadas perpendicularmente al eje más largo del edificio, estas tenían también la misión de evitar que abriese el cerco de madera por sus extremos más largos; finalmente en este cerco se clavaba el otro extremo de los pares.
Sobre esta estructura se iba clavando la ripia para cerrar el techo, sobre ella una leve capa de barro para aislar y tapar posibles huecos y sobre todo ello la teja curva de barro cocido. El tejado se realizó a cuatro aguas como el de la Tercia de La Mota.

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Techo de madera de la Tercia de La Mota
La primera y segunda fotografía muestran los pares, cabríos, estribo medianero, ripia; la tercera fotografía muestra la unión de los tejados a cuatro aguas, cuadrales y tirantes.
Fotografías cedidas por Rafael Gómez Galdón, S.L., Socuéllamos.
El dibujo representa las vigas solera, estribo, cuadrales, aguilones y tirantes.
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Con el discurrir de los años, el enorme peso del tejado y debido a la inclinación de los pares, hizo que los muros, en su parte superior, se inclinasen hacia fuera con tendencia a derrumbarse, es decir, el peso del tejado, siguiendo la inclinación de los pares, se puede descomponer en dos fuerzas, una vertical que es absorbida por el muro, otra horizontal que es la que produce que el muro se incline hacia el exterior.
Para evitar este problema, se construyeron, ya en el último cuarto del s. XVI, unos botaretes en las esquinas, derivados del arbotante francés, solución arquitectónica de estilo gótico, que hace que los esfuerzos producidos en el extremo de los pares, se transmita a un contrafuerte construido en la pared o esquina del propio edificio. Estos botaretes son propios de las Tercias de Villanueva de Alcardete y de La Mota, usados en las construcciones góticas, un exponente más, junto con las iglesias, de lo tardíamente que se aplicó el estilo gótico a los edificios de la Mancha.
Hacer notar que la Tercia de Criptana no los tiene, por este motivo está en malas condiciones, sus muros en la parte superior inclinados hacia el exterior, desde aquí reclamamos a su Ayuntamiento que intervenga y no deje perder un edificio significativo de hace 500 años.

Otra curiosidad de esta Tercia de El Toboso es que sirvió, a algún vecino, como taller improvisado para construir tinajas, nos muestra lo importante que fue la fabricación de ellas en El Toboso, de manera que cuando la Casa de Bastimento estaba desocupada, este vecino se instalaba en la parte baja, donde estaba la bodega, y se dedicaba a hacerlas. El concejo se lo permitía, seguramente, porque estaba obligado a mantener las 30 tinajas para la Mesa Maestral, este hombre fabricaría, en pago, las que se quebrasen. Los visitadores mandan que no se haga más, pero si permitiesen a este vecino estar en la bodega, que sea con la condición que las 30 bodegas de la Tercia no se saquen y permanezcan guardadas dentro.

Casa de Bastimento
Por la visytaçión pasada, paresçe que no avía Casa de Bastimento et agora la ay muy buena de cal y canto. Es una pieça ancha e larga. Tiene una dança de arcos por medio en lo alto et baxo, e lo uno syrve de bodega, e tiene dos xarahizes et dos pilancos. E lo alto syrve de granero. Tiene muy buenas maderas, e un escalera muy buena, de piedra, por de fuera. E sus puertas et çerraduras fuertes. Tiene treynta tinajas, las quales, los ofiçiales del conçejo dixeron tener ellos a su cargo, et que syenpre están en pie e porque en la villa se hazen. Et que quando la Casa está desocupada, labra en lo baxo un tinajero y el conçejo le da lugar por razón de las dichas tinajas que an de sustentar syenpre.
Esto, de este Bastimento, se haze al presente. E se mandó que de aquí adelante no se haga, salvo que las tinajas de la Casa se estén dentro et se guarden.

[AHN,OM,UCLÉS,L.1080], visita del año 1525

Situación de la Tercia Real de El Toboso

Actualmente este edificio está desaparecido, pero estuvo situado cerca de la iglesia parroquial, en este sentido, comparto la opinión de D. Luis Gómez Gallego, que la situó en la Plaza del Arco.
Si observamos la fotografía aérea tomada del libro “Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra” de D. Luis Astrana Marín, en el extremo izquierdo, hacia el centro del lado de la fotografía, donde se encuentra la Plaza del Arco, se observa un edificio rectangular de piedra, con tejado a cuatro aguas, se aprecia un botarete en su esquina derecha y otro en su esquina izquierda. Sin duda este fue el edificio de la Tercia de El Toboso.

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El Toboso 500 años de historia

La parroquia fortificada. Las ermitas. Los cementerios medievales.

Han transcurrido 500 años para aquella pequeña y tranquila villa de la Mancha santiaguista, un núcleo de población encerrada en su cerca medieval de dos tapias y media de alta (algo más de 2 m), donde conviven 236 vecinos, aproximadamente 1180 habitantes, entre los que se pueden contar 10 caballeros de cuantía, un número importante para una población tan pequeña.

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Cerca medieval de El Toboso

“Y tyene una malilla çerca de tapias, de fasta dos tapias e media de alto, nin en Villamayor tyenen esta.”
[AHN,OM,UCLÉS,L.1233]

Bien entrada la primavera, un martes 8 de mayo de 1515, los visitadores de la Orden de Santiago, Yñigo López de Perea, caballero de la Orden y Gonçalo Garçía de Monresín, cura de Llerena, llegan hasta la villa de El Toboso. Son recibidos por los alcaldes, Carlos Martínez y Andrés Fernández Medianero, por los regidores Juan Fernández Molina y Alonso Martínez de Velasco Martínez, junto con otros vecinos de la villa, entre los que se encuentra su alguacil Pero Fernández Molina.

En esta época, El Toboso paga rentas al comendador de Villamayor, don Martín de Múxica, en su nombre recoge los diezmos su mayordomo Juan de Orgaz. Los vecinos pagan diezmos de tinajas, lechones, los humos de cada vivienda de vecino, potricos, ansarones, penas y calumnias, la paradilla, 160 maravedís de calzas, la mitad del diezmo de la miel, cera, enjambres, melones y huertas, la otra mitad la lleva el cura. Unas rentas que se calculaban en 20.000 maravedís.

La Mesa Maestral que depende del Administrador único y perpetuo de la Orden, el rey Fernando, tiene de rentas, en El Toboso, los diezmos de pan y vino, de ganados mayores y menores, los diezmos de menudos, queso y lana, sueldos de mozos. Se recogen diezmos por valor de 3.100 fanegas de pan, el resto de conceptos se arriendan por valor de 60.000 maravedís, rentas del pedido ordinario 8.260 maravedís, la escribanía pública se arrienda por 6.000 maravedís. Si se vendiera todo el pan a los precios ordinarios de la época, el montante de rentas, ascendería a la cantidad de 320.000 maravedís, que es una importante suma de dinero.

Hacer notar que los diezmos de pan, 3.100 fanegas, constituían una sustanciosa cantidad de trigo y cebada que necesitaba ser guardada en algún sitio. Hasta la fecha se había guardado en cámaras de casas de vecinos, pero los renteros de los diezmos no estaban contentos por las pérdidas que se producían, los vecinos tampoco lo estaban porque los renteros les metían en pleitos, la Mesa Maestral no quedaba atrás, ya que tenía que pagar alquileres por guardar el pan en casas particulares. Así que, con anterioridad a este año de 1515, el concejo de El Toboso había solicitado al rey Fernando, que se construyese una Casa de Bastimento.
El rey había comisionado a su maestro de obras, Hernán Ruiz de Alarcón, que ya se había ocupado de supervisar todas las Tercias en las villas de la Mancha, para que tasara la edificación de una Casa de Bastimento, quien, con ayuda de maestros, la valoró en 120.000 maravedís, pero aún no se había comenzado y la Mesa recibía mucho daño y pérdidas.
La Mesa Maestral tenía además guardadas, en la villa, treinta tinajas de vino, para almacenar el vino de los diezmos.

La iglesia parroquial

Bajo la advocación de San Antón, el edificio está construido de una sola nave, bastante pequeña, compuesta de cinco bóvedas, incluida la de la capilla principal, sobre arcos y columnas todo de cantería bien labrada; las paredes levantadas a cal y canto, siguiendo la norma de construcción recia fortificada de finales del medievo, con unos cubetes añadidos en las fachadas (especie de cilindros, instalados para refuerzo de los muros) que aún le daban, más si cabe, ese aspecto de iglesia fortaleza que debió tener. Una de las primeras iglesias de la Mancha santiaguista que presenta este tipo de construcción, cuando el resto están edificadas de tapiería y comienzan, en estos albores del s. XVI, a cambiar su edificación a cantería, lentamente, ya que les llevará hasta la mitad del siglo.
Al final de la nave, se había construido una tribuna (coro) totalmente nueva.
Se le dotó de una pequeña torre, edificada con piedra y yeso, que hacía las veces de campanario.
Tenía dos accesos de entrada, realizados de buena cantería, una de ellas con buenas puertas de madera recién instaladas, la otra tenía puertas viejas.
Además de la capilla principal, se había hecho otra capilla más pequeña a base de tapias, con buen maderamiento de pino en el techo; a su derecha, se había abierto una salida a la calle, con su puerta de madera.

Uno de los cementerios medievales estaba situado a un lado de la capilla principal. Probablemente continúe allí, en el subsuelo, las ánimas protegidas por el suelo sagrado de la iglesia.

“… en hazer una capilla junto a la capilla prinçipal, de la parte del çementerio …”

Diego Martínez de Valderazete, es el cura de la parroquia que sirve el beneficio curado; en opinión de los visitadores es idóneo en su oficio y buen religioso, fue nombrado por colación canónica del que fue Prior de Uclés, don Per Alonso. Asiste a la iglesia, como mayordomo, Alonso Tirado, en sustitución del que fue con anterioridad, Pero Sánchez.
Mandatos al mayordomo durante el presente año:
– Haga una reja de madera con su cerradura y llave para la pila de bautismo.
– Arregle una cruz de plata que tiene roto el pie.
– El resto del dinero lo emplee en hacer otra capilla al lado de la principal, del lado del cementerio, de buena piedra de cantería, teniendo en cuenta la opinión del cura y el concejo. Se manda hacer porque la iglesia es muy pequeña, la población está creciendo y no se cabe bien en ella.

Esta iglesia de una nave, es el tránsito entre la antigua de la que se tiene noticia en la visita de agosto de 1480, posteriormente en la del año 1498 donde se menciona que es de una nave con bóvedas de yeso, a la definitiva de tres naves que existe en la actualidad. De ella se perdieron los cubetes que le daban el aspecto de fortaleza y las paredes de cal y canto.

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Torre y fachada antiguas de la iglesia del pueblo
en la plaza Mayor (grabado en madera del s. XVIII)
[Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra, Luis Astrana Marín]

La iglesia de Pedro Muñoz

Pedro Muñoz, aún está despoblado, se le considera dentro del término de El Toboso, aunque pagan el cuarto del pedido ordinario cuatro villas, El Toboso, La Mota, Socuéllamos y Campo de Criptana.
Allí todavía existe la iglesia de San Pedro, fue iglesia parroquial en los tiempos en que estuvo habitada, pero ahora está casi toda caída. La capilla es de tapiería con techo de madera, muy vieja y dañada por las inclemencias del tiempo, a punto de caerse. En el Altar hay una imagen de San Pedro que se pintó hace poco tiempo.
La está cuidando, desinteresadamente, Andrés Ferrández, un vecino de El Toboso. Ha mandado construir, con su dinero, una capilla pequeña. Los visitadores le encomiendan que la cuide por amor de Dios.

Ermita de San Sebastián

Se encuentra situada fuera de la villa, construida de una nave bastante nueva, el techo con buena madera de pino, la entrada tiene buenas puertas, cerradura y llave. El Altar es de yeso, hay un retablo viejo y una imagen de San Sebastián.
La única renta que tiene es el dinero que se saca de las limosnas del bacín, que se cogen desde no hace más de un año, está al cargo de ello Françisco Muñoz, vecino de la villa. Es una ermita pobre, las limosnas han sido 261,5 maravedís, se ha gastado en aceite para la lámpara 84 maravedís, así que el alcance es de 187,5 maravedís.

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Ermita de San Sebastián

Recientemente, varios vecinos de la villa han constituido la Cofradía y Hermandad de San Sebastián, en este año de 1515 ya han alcanzado la importante cifra de 40 cofrades y es una de las más antiguas de El Toboso. Algunos nombres de personas que la representan son: Pedro Martínez Zarco, Garçía López, Françisco Muñoz, Fernán Martínez Cogedor, Alonso López de Garçía López, Juan Salido, Francisco Coronel, Pero López de Bartolomé López y Bartolomé Zarco.
Dicen a los visitadores que el objetivo de la Cofradía es el de mantener la ermita y tener la propiedad del bacín para que les dé hasta 400 maravedís con el que puedan sostenarla, solicitan que el concejo no se entremeta en la ermita, en los dineros del bacín y en la Hermandad que se ha creado hace bien poco. Así se lo conceden los visitadores, ellos comprometen sus bienes y personas en el cuidado de la ermita, prometen hacer una puerta en una fachada de ella y una ventana, en el muro de el Altar, para que llegue bien la luz hasta él.

Ermita de Santa María de los Remedios

Está fuera de la villa en el camino que va hacia La Mota, es un edificio pequeño, con una capilla redonda, una reja de madera con llave, delante de ella. La puerta de entrada tiene cerradura y llave. En el Altar hay una imagen de talla de Nuestra Señora, está vestida con una camisa de tela con bordes colorados, una faldilla colorada y un sayuelo con mangas que le cubría el busto hasta la cintura (prenda propia de las labradoras manchegas).
No tiene rentas ni propios.
La ermita ha sido edificada por Diego López Caballero, en nombre de su mujer, por este motivo es patrón de ella, cargo que comparte con Andrés Fernández. Tiene cargo de decir una misa cada semana.
Diego López Caballero también era patrón de la Cofradía de Nuestra Señora, que ya existía en el año 1511, por consiguiente también muy antigua. Se le pidió cuenta de las limosnas dede el año 11 y había acumulados 2.151 maravedís, de ellos se gastó en pagar las misas, en comprar una lámpara, en 25 tirantes, una campana pequeña y una cruz de latón, 2.258,5 maravedís, de manera que la ermita le debía, a Diego López, 107,5 maravedís.

Los visitadores revisaron las cuentas de la Cofradía, comprobando que tenía dinero de limosnas y ganados de otras mayordomías de antiguo, dieron por bueno emplear el dinero que hubiese, en hacer una nueva capilla en la ermita, así que mandaron traer todas las escrituras del cabildo y vieron lo siguiente:
Juan Martínez de Esteban Martínez y Juan Sánchez de Garçía Sánchez, vecinos de la villa, habían sido mayordomos del cabildo; por la cuenta se averiguó que Juan Martínez debía a la ermita 7.000 maravedís. Los visitadores le llamaron y le mandaron traer el dinero, lo pusieron en guarda y depósito de Andrés Fernández Medianero, alcalde ordinario de El Toboso, poniendo el alcalde como su fiador a Françisco Morales, vecino de la villa, de modo que Andrés Fernández se comprometía a hacer todo lo que le fuere mandado, bajo las penas que le fueren impuestas, si no lo hacía, Françisco Morales estaba obligado a responder con sus bienes.
Los visitadores le mandaron que los 7.000 maravedís los gaste en hacer una nueva capilla, que sea grande y llegue hasta una viña que está a las espaldas de ella, si fuese necesario tomar terreno de esa viña, por necesidades de la obra, que el dueño lo dé y se le compense justamente por ello.
La capilla se construirá a cal y canto, cuando esté terminada se derribará la antigua, pero no antes que así sea; se hará más alta y ancha que la actual, de modo que al ser mayor, acudirá más gente a ella, crecerá la devoción y las limosnas, así se podrán hacer más obras, abriendo portales a los lados de la ermita. Cuando se termine la capilla nueva, se deberá romper toda la fachada de la capilla que existe ahora y allí se hará un arco para entrar en dicha capilla nueva. Se fijó la terminación de las obras para dentro de una año como máximo, bajo pena de 10 ducados (3.750 maravedís) para redención de cautivos. Andrés Fernández Medianero aceptó el encargo que se le hacía, la pena que se le impondría si no cumplía y su fiador Françisco Morales.
También se mandó a Andrés Fernández y al patrón Diego López Caballero que, en la reja que está delante de el Altar, pongan un cepo, con cerradura y chapa de hierro clavada en él, donde se echen las limosnas. El cepo solo puede ser abierto estando ambos juntos, este dinero de las limosnas que se coja de él, servirá para pagar al capellán que dice las misas, el resto que sobre quedará en poder de Andrés Fernández, para ser empleados en la terminación de la nueva capilla y en 25 tirantes que Diego López compró.
Los visitadores dejaron en poder del mayordomo de la Cofradía, Antón Martínez Carpintero, los 7.000 maravedís mencionados más 3.487, 5 maravedís, para que con ellos pudieran cumplir el voto que habían contraído.

En el año 1600, la villa ofreció la ermita para que se estableciera en ella un Convento de Agustinos Recoletos que, junto con la Huerta de los frailes, estuvieron establecidos hasta 1835. Hoy día solo se conservan unas arcadas que dan acceso al cementerio.

Ermita de San Benito

Está situada dentro de la cerca de la villa, es una ermita muy antigua hecha de una nave, que se encuentra en malas condiciones. Los caballones de madera del techado están abiertos. El Altar está adornado pobremente. Dicen que no tenía rentas ni propios, pero sí unas tierras que no se aprovechaban.

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Monasterio de la Concepción, Hermanas Clarisas

Siendo pobre la ermita como lo era, aún así, se han beneficiado de sus tierras algunos vecinos a los que se condena:
Una haza que tenía en el camino de La Mota, ha estado siendo usada por Antón López de Gonçalo López durante mucho tiempo. Se le condena a que pague a la ermita 6 fanegas de trigo.
El padre de Juan Martínez de la Morena, se había aprovechado de otra haza de la ermita, de 4 fanegas de sembradura, situada en Navalcarril. Se condena a Juan Martínez y a sus hermanos que paguen 8 fanegas de trigo por diezmo y terrazgo.
Antón Martín tenía una haza en Valcargado que cabía una fanega de trigo, de la que se ha aprovechado durante un año, su padre la tuvo, antes que él, otros tres años. Se le condena a que pague 2 fanegas de trigo por diezmo y terrazgo.
Los visitadores mandaron que estas 16 fanegas de trigo de condenas, se entregasen a Françisco de Morales y al bachiller Diego López, que además fueron nombrados mayordomos de la ermita. También les encargaron que arrendaran las tierras de la ermita, para que, con ese dinero, la repararan.

Junto a la ermita de San Benito, existió en este año de 1515 una casa de Beatas, origen del actual Monasterio de la Concepción.

Otro cementerio medieval

La ermita de San Benito tenía un corral anexo al edificio, los vecinos de El Toboso encerraban ganado allí por estar medio vallado y desocupado.
Los visitadores mandaron a los nuevos mayordomos de la ermita, Françisco de Morales y el bachiller Diego López, que levanten la cerca en alto para que no encierren el ganado, porque dicho corral es un cementerio antiguo y es terreno consagrado.

Este cementerio medieval está en el subsuelo, guardado por las monjas clarisas del actual convento, quienes rezan por las ánimas enterradas allí sin saberlo, por otro lado, las ánimas están felices con los efluvios que les llegan de las “pelusas” y los “caprichos de Dulcinea” que hornean las monjas.

El Hospital

Al día siguiente, 9 de mayo de 1515, los visitadores fueron a ver el hospital que se había hecho en la villa. Era una casa muy pobre, sin renta alguna, así que el concejo le proporcionaba todo lo que necesitaba. Se había dotado de cuatro camas que estaban en un estado razonable. Hernán Muñoz era el encargado de recoger las limosnas del bacín, todo el dinero que iba recibiendo se lo gastaba en dicho hospital.

Relación de caballeros cuantiosos de El Toboso en 1515

Françisco de Morales

Alonso Ortíz

Graviel de Villanueva

Juan Díaz el viejo

Myguel López

Alonso Sánches Sacristán

Juan Martínes de Alonso Garçía

Diego López de Villanueva

Andrés Medianero

Pero López Serrano

Datos tomados de [AHN,OM,UCLÉS,L.1079]

Dedicado a Isabel y su familia que con tanto cariño regentan la Hospedería de la Casa de la Torre en El Toboso, una magnífica y acogedora casa para dejar volar la imaginación, donde la Luna llama a la puerta. Por su contribución y difusión de la cultura, en especial de la Mancha santiaguista, de El Toboso y de La Mota, por las atenciones que nos brindó durante la grabación del programa especial de “La Escóbula de la Brújula”.